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Renata Lozano: Yo soy todas las mujeres

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By PressReleaseCC · August 18, 2012


Romántica, divertida, atrevida, nostálgica, súper compleja, bohemia, elegante, la reconocida diseñadora colombiana nos habló de su vida, su historia, sus diseños y el regreso a su país, después de vivir en Italia donde estudió en la misma academia que Valentino. Esta caleña afirma que haber nacido en un país como Colombia le dio la creatividad, la guerra, el amor, la cultura, los colores

 

Medellín, Colombia (Juan Carlos Rodríguez. Especial PressRelease) En medio de Colombiamoda, el evento de moda más importante del año en Colombia, se encontraba la diseñadora caleña, Renata Lozano, formando parte de las pasarelas más esperadas. Ahí, en medio del caótico y despampanante lanzamiento del evento, Renata estaba como una más del público, observando.  

Tenía los labios pintados de un color naranja. Una falda 3/4 con sus piernas al descubierto. Preciso para aquel clima cálido de la ciudad colombiana de la eterna primavera.

En un momento, no pensamos dos veces en abordarla para tener un momento de intimidad y poder conversar con ella. Sin disimular, aceptó encantada nuestra propuesta y nos acompañó a un salón donde ya, esa afluencia de gentes, no existía.  

P.R ¿De dónde sale la diseñadora Renata Lozano?

R.L: De las telas e hilos de la empresa de mi abuelo. Él fue el fundador de Catalina Punto Sport, que en su época eran los vestidos de baño que patrocinaba el Reinado Nacional de la Belleza. Entonces desde muy pequeña estuve muy metida en la fábrica con los hilos y las telas, diciendo “cósame aquí”. Desde muy pequeña siempre me ha gustado este tema de la moda. Yo recuerdo que les cortaba las mangas a las camisas y las ponía donde no iban. Era cositera. Siempre fui fanática de los textiles y siempre tuve muy buen feeling con eso. Yo creo que siempre supe lo que yo quería.

P.R: ¿Después qué pasó?

R.L: En esa época estudiar diseño de modas no era algo bien visto. La gente decía: “¿cómo te vas a graduar del colegio para dedicarte a ser modista?” Sin embargo, mis papás siempre me apoyaron. Entonces, cuando estaba en el colegio, en 10°, decidí estudiar por las noches diseño de moda. En ese entonces no había universidades, ni instituciones dedicadas al diseño. Lo que había eran instituciones pequeñas, donde enseñaban, básicamente, a hacer la confección, pero no la buena estructura del diseño, la técnica del color, el hilo conductor, historia del arte, etc.  A los dos años me gradué del colegio y comencé otra vez de cero en el mismo lugar, pero por las mañanas. Terminé ahí, pero yo sentía que me faltaba algo más que me diera identidad. Entonces me fui para Italia, donde estuve dos años y medio en Roma. Ahí estudié en la academia Di Costume Di Moda, la misma donde estudió Valentino. Allí me especialicé en Historia de la Moda, que es lo que más me apasiona. Y finalmente regresé a Colombia.  


P.R: ¿Por qué no se quedó en Italia?

R.L: Habían posibilidades de quedarme, pero yo decía: “en Italia te acomodan en una perla, en un Valentino, y te ubican” pero yo quería hacer lo mío. Es preferible ser cabeza de ratón, que cola de león. Y siempre he querido mucho mi tierra. En Italia me decían que cómo me iba a devolver, y yo decía que en Colombia había todo por hacer. Y así fue. Ya hace 15 años que regresé y la experiencia ha sido increíble.

P.R: ¿Qué dificultades encontró en Colombia al regresar de Italia?

R.L: Cuando regresé a Cali, lo complicado fue ver que la gente no hablaba mi mismo lenguaje. Yo veía la moda como una cosa sería, como una cosa profesional, donde yo ya tenía mi estudio, pero la gente no lo entendía. Era difícil porque la moda no era tratada como hoy día, donde es un gremio y donde no sólo es la diseñadora, sino que también  está la técnica, la tecnología, la confección y un equipo de trabajo gigante proponiendo. Ahí donde se ve, son gente que tiene mucho talento, a quienes no veían con la seriedad que era. Entonces, encontrar operarias que trabajaran bien, no existía. Hoy en día yo trabajo con diseñadores que han estudiado diseño de modas durante dos años. Ya no es la modista empírica, sino que es un diseñador, que se ha formado profesionalmente, que lee, que se instruye, que entiende los conceptos y el color. Desprogramar a la gente de un concepto era lo complicado.

P.R: ¿Qué otras dificultades enfrentó, aparte de las “operativas” cuando regresó a Colombia?

R.L: Cuando yo regresé, mis padres habían quebrado porque, obviamente, en una empresa donde se tiene que dividir la plata entre once hermanos, cada uno esperando a coger su tajada, no queda nada. Yo llegué a Colombia sin nada. Mi reto fue hacer empresa y empezar a vender un producto, porque empezar algo con pocos recursos es muy complicado.

P.R: ¿Qué le dio Italia que Colombia no le dio?

R.L: La capacidad de proponer. En mis conceptos no me importa si le parece o no le parece a la persona. Me parece interesante ir más allá. Siempre he sido muy curiosa. Entonces yo llegué de Italia desprogramada. Eso me ayudó porque me enseño a ir más allá y a pensar que en una carpintería podía encontrar productos para hacer ropa, por ejemplo. Ahí  comenzó en realidad mi carrera porque empecé a hacer lo que en realidad me apasionaba. Yo vengo de una escuela que es italiana, la cual es una línea muy comercial, así suene raro. Los italianos son muy pulidos y tienen una excelente calidad. El italiano todo lo que toca le tiene que gustar.  Entonces digamos que eso me dio mucha cancha en Colombia, porque cada vez que iba una cliente a mi taller y se probaba algo, decía: “¿esto porque me gusta tanto?”.

Mi línea hoy en día propone, porque tú despegas las piezas y son piezas muy versátiles, que se pueden manipular en el closet de mil formas, de mil estilos. Lo que me preocupa a mí en cuanto a diseño es la limpieza del corte y la materia prima que uso en el corte.

P.R: ¿Qué temor como diseñadora enfrenta

?R.L: Cuando hago una pasarela, porque le metes toda la energía y el amor a eso, ¿y después tú qué haces con toda esa ropa? ¿Cómo haces para que alguien, en verdad, a nivel internacional se interese? Se acaba la pasarela y te preguntas “¿ahora qué sigue para mí? Ese es el miedo que todos los diseñadores tenemos, porque invertimos en una pasarela, la cual tiene un costo altísimo, sin saber si esto nos va a dar. 

P.R: ¿Con cuántas personas trabaja Renata Lozano?

R.L: 25 directas y más o menos de 80 a 60 indirectas.

P.R: ¿Qué diferencia a Renata Lozano de otros diseñadores?

R.L: Que yo te hago un closet. Esto lo digo porque yo ofrezco un diseño totalmente versátil. Tú me compras a mí cuatro prendas y son prendas para quedarse en tu closet, porque la materia prima es espectacular. Son prendas que parecen básicas pero no lo son, tienen su diseño. Puedes jugar con ellas muchísimo. Entonces mi complemento es que yo te venda un closet completo.

P.R: ¿Cómo se define Renata Lozano?

R.L: Yo creo que soy la mezcla perfecta. El haber nacido en un país como Colombia me dio la creatividad, la guerra, el amor, la cultura, los colores; todo eso que uno ve cuando va a Medellín, a Boyacá, a Pasto. Eso, que es una cantidad de información, se mezcla con lo que aprendí en un país como Italia, que es la información de la tecnología, del buen terminado. Entonces esa mezcla, para mí, es la combinación perfecta.

P.R: ¿A quién van dirigidos sus diseños?

R.L: En Renata Lozano hay muchas mujeres. En mí encuentras diferentes facetas porque yo soy todas las mujeres. Eso lo digo porque yo a veces estoy romántica, divertida u otras veces estoy atrevida, nostálgica, etc. Una mujer es súper compleja. Yo pienso que una mujer tiene muchísimos momentos. En mi pasarela se puede ver desde una mujer bohemia, hasta la más elegante. A mí me gusta todo lo natural, siendo sincera. A mí no me gusta una mujer acartonada. Me gusta la mujer auténtica, que coja mis prendas y le dé su identidad.

P.R: ¿En qué se inspira?

R.L: Me inspiro en todo. En lo que respiro. Aquí, por ejemplo, ya me estoy inspirando. Estoy todo el tiempo grabando. Me mantengo mucho en la luna. Mi inspiración es cada momento que vivo, cada viaje que tengo. Me gusta mucho interactuar con diferentes culturas. Me encanta mezclar las culturas. Ahora la colección que estoy lanzando es África con Francia. Yo tengo también mi issue de no estar de acuerdo con las divisiones. Eso lo plasmo en mis pasarelas. Tú vas a ver un poquitico de todo en mis pasarelas. Vas a ver a una sola mujer, una unidad. La idea es vivir la moda a través de los sentimientos. Más que moda, me gusta vender un momento o un sentimiento.

P.R: ¿Qué falta al sector de la moda en Colombia?

R.L: Falta creérsela. Falta gente con actitud. Aquí hay el talento. Aquí hay la maquinaria. Aquí hay la confección. Es una cuestión de mente. Hay que quitarle los límites a la gente. Cambiarle esa forma frustrada de pensar a la sociedad.

P.R: ¿Qué Hobbies tiene?

R.L: Son tantos. Me encanta correr porque siento que es donde me libero, donde estoy conmigo. Me encanta viajar y trato de hacerlo a menudo y sola. Caminar y compartir con la naturaleza es otro de mis hobbies. Conocer gente de otras partes. Me encanta escucharle el cuento a la gente. Me encanta saber los pensamientos de la gente. Me gustaría irme de este mundo, teniendo una experiencia grande sobre el mundo en general. Si una persona se me sienta al lado y me quiere hablar, estoy para escucharle. De pronto tiene algo que decirme que me va a llegar. Ese es como mi hobby, explorar la vida.


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